Cada mensaje de tu web vuelve a tu bandeja con un sello: cliente, soporte, empleo, proveedor o spam. Abres primero lo que vende.
Sin tarjeta · sin instalar nada
Te damos una dirección propia, del tipo k7m2p9@criba… En un minuto.
Pon esa dirección como destino de tu formulario, o crea una regla de reenvío en Gmail u Outlook.
Cada mensaje vuelve a tu correo de siempre con su sello en el asunto. Contestas desde ahí.
La IA no escribe nada: solo decide. Por eso es rápida, barata y dice cuánta seguridad tiene en cada respuesta.
Bots, publicidad masiva, phishing y formularios de prueba.
Cliente, soporte, candidatura, proveedor que te vende algo u otro.
Con tu cliente ideal, descrito en una frase al darte de alta.
De «sin prisa» a «contesta en menos de una hora».
Porcentajes de ejemplo
No guardamos el contenido de tus mensajes. Pasan por la criba y salen.
Antes de que la IA lea un mensaje quitamos emails, teléfonos, DNI e IBAN.
Cada aviso trae un enlace para darte de baja y borrar tu cuenta.
Proveedores y transferencias internacionales en la política de privacidad y el contrato de encargo.
Varias webs o un buzón con mucho movimiento
Empezar la pruebaPrecios sin IVA · ¿Más volumen? Escríbenos
Te pedimos lo justo para saber quién es el titular y poder facturarte cuando acabe la prueba.
Recibirás un email para confirmar · tu dirección será del tipo abc123@criba.rodimux.es
No. Basta con cambiar el email al que llegan los mensajes del formulario, o con una regla de reenvío en tu correo.
El mensaje te llega igual, con su sello. Criba nunca borra ni retiene correos: como mucho, uno llevará el sello equivocado.
Los mensajes te siguen llegando, pero sin clasificar, hasta que elijas un plan. No cobramos nada sin avisarte.
Sí, si es una lista o un grupo: añade tu dirección de Criba como un miembro más. En un buzón compartido de Microsoft 365 hace falta una regla de reenvío, y puede que tu informático tenga que permitir el reenvío externo.